
El valle de Urubamba tuvo una extraordinaria importancia durante el incario, no sólo por su gran fertilidad, sino por su clima seco y moderado, lo hacía adecuado para el reposo, y por eso varios gobernantes establecieron en él sus residencias campestres, especialmente en Yucay, lugar al que “los reyes incas tuvieron como jardín y lugar de sus deleites y recreación” al decir de Garcilaso. Debido a este marcado carácter agrícola, subsisten en el valle numerosos andes, incluso unos atípicos circulares, como perforados del suelo, en Moray, que se supone fue le centro de experimentación y aclimatación del cultivos. El valle también proveía de sal a toda la región, la cual era extraída, como todavía se sigue haciendo, de las hermosas salinas de Maras.
A la altura del km. 88 de la vía férrea que se dirige al valle de Convención, sobre la margen izquierda del río Urubamba, se ubica el punto e partida de turistas que quieren seguir los “Caminos del Inca“, luego de 44 kilómetros y de 3 o 4 días de recorrido, llega el Inti Punku “Puerta del Sol” que es la entrada a Machu Picchu.







